La Posada

Posada01Al inicio de la calle Larga de Pinilla, la que se prolongaba hacia La Alberca, es dónde hallamos nuestra posada, como señorial testimonio de un momento en que el espacio urbano se carga de símbolos, pues es la heráldica la que va a destacar el estatus social de la familia que ocupó la vivienda.


Gracias a su escudo y la decoración de pomas podemos datar la posada a finales del siglo XV o principios del XVI. Aparece aún el entramado característico de la casa típica serrana, pero al tratarse de una casa blasonada, éste es escaso ( la tendencia en casas nobles posteriores será a su total desaparición) predominando en su fachada, fundamentalmente en los muros bajos, la piedra granítica de excelente calidad.

 


Consta de planta baja, entreplanta y planta principal pudiendo el desván, en su momento, haber estado diferenciado del último piso. El escudo, símbolo de poder y prestigio social, de hidalguía, señorea de modo bien visible en su dintel, animándonos a traspasar el umbral a fin de descubrir los secretos que de seguro atesora. Es ese escudo, junto con el desempeño de cargos municipales, la manera en que los dueños de la casa demostraban que procedían de familias de linaje (exentas de pagar tributos e impuestos lo que facilitaba la ampliación y el enriquecimiento de su patrimonio). Y es por ello frecuente que se coloque, como es nuestro caso, en la parte central del primer piso, de modo simétrico, para que pudiera ser bien visto desde los dos lados de la calle.

Como era habitual en la casa serrana, el acceso a las caballerizas y la bodega se hacía por una de las puertas delanteras, dejando otra para el acceso, a través de una prolongada escalera, a la entreplanta y al piso superior, centro de la vida de los señores de la casa.

Reformada en su interior para ofrecer las comodidades propias del hospedaje y los servicios de restauración más actuales, no por ello ha perdido el espíritu primigenio que nos transporta a la época en que fue habitada. Todo ella está ambientada al más puro estilo serrano destacando en su parte más antigua la decoración acorde con los tiempos que la vieron nacer.