Un poco de historia

Reburro fue un centurión romano del siglo I d.C., hijo de Tapor y Bolosea, que, a la muerte de esta última, ordenó que se dejase constancia del lugar donde reposaban las cenizas de su madre. Este testimonio de amor filial puede ser visto todavía hoy, a la izquierda de la puerta de la Iglesia parroquial. Y no es el único testimonio de pasado romano en la villa pues en las proximidades de la Ermita del Humilladero, aunque encontrada en las ruinas de San Benito, hay otro monumento funerario dedicado a Tancino, un niño de cuatro años.

1-estela_romana_bolosea


Cercano al pueblo, en el área recreativa denominada La Legoriza, encontramos una zona de gran interés arqueológico de época hispanovisigoda.

2-castro_hispanovisigodoAvanzando en el tiempo hallamos que tanto el nombre del pueblo como su iglesia están dedicados a un santo de origen francés: San Martin de Tours, testimonio, como tantos otros en la sierra, de la repoblación llevada a cabo en la zona por Raimundo de Borgoña en el siglo XII. Es en 1225 cuando Alfonso IX dona la villa al Obispo de Salamanca, hecho éste relevante ya que, a diferencia de la gran mayoría de los pueblos limítrofes, San Martín nunca perteneció al Conde de Miranda, sino que siempre se mantuvo bajo la mitra episcopal, lo cual marcará su consiguiente devenir a lo largo de su historia.

3-camino_de_la_alberca_por_ermita_del_socorro

La población primitiva se asentaba en el barrio del Castillo dada la necesidad defensiva de los habitantes allá por el siglo XIII. Ese núcleo primitivo se extendió posteriormente por el barrio de la Iglesia hasta llegar en el siglo XVI, momento de mayor expansión urbana fruto del auge demográfico, al barrio del Campito, al Norte, camino de Salamanca, y, por el Suroeste, al llamado “barrio de Pinilla”, camino de la Alberca y Granadilla.