Santuario de Nuestra Señora de Francia

1-pea_de_franciaSaliendo del pueblo en dirección a La Alberca llegamos a la ubicación del monasterio, que constituye la montaña sagrada salmantina por excelencia a 1723 metros de altitud, ascendiendo por la carretera que parte de El Caserito.

Cuenta la historia que allá por el 1424 existía en Sequeros una virtuosa joven llamada Juana La Profetisa, conocida a posteriori como la Moza Santa, que poco antes de morir reveló:

“ Que en la Peña de Francia había una imagen de Nuestra Señora la Virgen María que había sido escondida allí 200 años antes; presto sería manifestada al mundo y haría Dios por ella grandes milagros. Que sería descubierta por un ermitaño de buena vida y que en el mismo lugar se fundaría un convento de Dominicos, donde sería venerada y donde acudirían gentes de muchas y lejanas tierras”2-virgen_pea_de_francia

En 1434, un fraile francés llamado Simón Rollán, al que se le apareció la Virgen en sueños, y al que se le conoció a partir de ese momento como Simón Vela, por la famosa frase que le dijo la Virgen: “ Simón vela y no duermas”, halló la imagen de la Virgen Negra y se inicio la construcción del santuario. En 1437, los dominicos toman posesión del lugar por donación del rey Juan II de Castilla.

La talla de la Virgen que vemos no es la original ya que se vio muy dañada a consecuencia de su robo en 1872. Cuando fue recuperada su estado era tan lamentable que fue necesario hacer otra integrando en la nueva talla los restos de la antigua.

Se puede visitar la Gruta de la Virgen, que se encuentra debajo de la Capilla de la Virgen Blanca (donde se celebraba el culto antes de la edificación de la iglesia actual), lugar exacto donde Simón Vela halló la imagen.

Y para terminar hay que disfrutar del paisaje desde el Salto del Niño (balcón natural desde el que la tradición cuenta que calló un chico y no murió gracias a la Virgen) y comprobar el perfecto funcionamiento del reloj de sol ubicado en la cima.

Las vistas desde las alturas son interminables: en un primer término, se perciben las manchas rojas de los pueblos serranos y más al fondo, buena parte de la provincia de Salamanca con las ondulaciones de la Sierra de Béjar y los grandes macizos de Candelario; parte de la de Ávila, con las espléndidas cumbres nevadas de la Sierra de Gredos; de la de Cáceres con las estribaciones de la Sierra de Gata; de las Arribes del Duero incluso de la parte zamorana y más allá en el horizonte, podemos vislumbrar la Sierra de la Estrella en Portugal.

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