Las Casas del Conde y el río Francia

Siguiendo en un principio el mismo trayecto del Asentadero de los Curas nos sale a la derecha del camino un sendero que nos conducirá a una pequeña localidad, Las Casas del Conde, propiedad en su origen del señorío de Miranda del Castañar.

Entramos por el camino que va hacia  el cementerio donde hay que dejar de admirar en sus proximidades su Vía Crucis y su Calvario de cruces de piedra, uno de los mejor conservados y más reconocidos de la provincia.

Un poco más adelante nos encontramos con su Iglesia parroquial. Siguiendo de frente por una empinada pista asfaltada tomamos la primera bifurcación a la derecha (a no ser que queramos dar primero un paseo por el pueblo, que tiene en sí el encanto de lo pequeño, con calles empinadas y con una curiosa forma de herradura desde lo alto, donde las casas parecen colgadas de las laderas).

Descendemos por cualquiera de los senderos a la derecha que parten de la zona asfaltada. En poco más de quince minutos, unos 500 metros de la villa, desembocamos en un precioso puente medieval sobre el Río Francia, que descubrimos en su curso más alto.

Nacido al pie del Santuario de la Virgen de la Peña de Francia ( al este del Paso de los Lobos) fue su fuerza la que hizo mover los molinos (única industria existente por estos parajes en su época) como el llamado Molino de Abajo, ubicado en la zona recreativa el Peñalvo, pasado el puente a la derecha de la carretera. Tras bajar unas escaleras perfectamente integradas en el entorno, podemos disfrutar de merendero y barbacoa a los pies mismos de la zona de baño.

Adentrándonos en los senderos de la izquierda, siguiendo el descenso natural del río, encontraremos múltiples charcos en los que refrescarnos de los rigores del estío.

Río truchero por excelencia, es una delicia acompañar el curso de sus aguas, adentrándonos en sus bosques de galería, repletos de sauces, fresnos y alisos y de una nutrida vegetación de ribera. No en vano sus alisedas ( alnus glutinosa) son hábitat prioritario para la Red Natura 2000.

Siguiendo la carretera que nos lleva a Mogarraz, en la primera curva pronunciada, nos sale al paso una pista de arena que podemos recorrer hasta encontrar la conocida como Central, que en su día proveía de energía eléctrica, con la fuerza generada por el agua, a los pueblos de la zona. Internándonos en los senderos que siguen el cauce alto del Francia descubriremos nuevos estanques para el baño y otras pistas que nos llevan con su recorrido a La Alberca o a la llamada Presa de San Martín del Castañar.

Desde San Martín podemos bajar a Las Casas (unos 6 km.) por la carretera que sale a la derecha en el primer cruce con dirección a Salamanca. Es este un recorrido hermoso en cualquier momento del año, entre bancales cultivados, olivos centenarios y viñedos, pero especialmente inolvidable en primavera, cuando los cerezos se encuentran en flor y salpican con su colorido el paisaje a nuestro paso.